Artículo publicado por Rachel Ehrenberg el 25 de agosto de 2011 en Science News
Las poblaciones modernas adquirieron importante ADN del sistema inmunológico a partir de antiguas relaciones entre especies.
La promiscuidad puede exponerte a las enfermedades, pero, al menos en el curso de la evolución humana, puede ayudar a luchar contra ellas. Una nueva investigación sugiere que hace miles de años los seres humanos adquirieron importantes genes del sistema inmune a través de relaciones con algunos de nuestros primos homínidos extintos, los Neandertales y Denisovanos. Estos coqueteos pudieron haber permitido a los humanos modernos sobrevivir en regiones donde los agentes patógenos desconocidos podrían haber acabado con ellos.
Hombre de Neandertal
Muchas poblaciones de humanos modernos parecen tener las mismas versiones de ciertos genes del sistema inmunológico que los hallados en esos antiguos familiares, según informa on-line un equipo de investigadores en el ejemplar del 25 de agosto de Science. Las versiones de Neandertales y Denisovanos son más frecuentes en las poblaciones modernas de Europa y Asia. Debido a que las poblaciones africanas modernas contienen poco o nada de estas variantes genéticas antiguas, el descubrimiento sugiere que los humanos las adquirieron después de salir de África y mezclarse con Neandertales y Denisovanos en Europa y Asia.
“Es algo increíble”, dice Daniel Geraghty, un especialista en genética e inmunología en el Centro de Investigación del Cáncer Fred Hutchinson en Seattle. “Han hecho un gran trabajo hilando los hechos para llegar a una historia muy plausible y potente de lo que podría haber ocurrido con la especie humana cuando se expandió fuera de África”.
Fósil de Denisovano
Utilizando el mapa genético de tres Neandertales, el Denisovano, y la información genética actual procedente de registros de donantes de médula ósea / células madre, los investigadores compararon las frecuencias de diferentes versiones de los genes HLA. Se usaron simulaciones por ordenador para evaluar si las frecuencias observadas eran inusuales.
Los resultados indican que los humanos definitivamente produjeron descendencia con los Neandertales y Denisovanos. En algunos casos, esa descendencia adquirió versiones arcaicas de los genes que impartieron tales beneficios que con el tiempo llegaron a extenderse. Una versión Denisovana de un gen HLA, por ejemplo, parece estar presente en el 50 al 60 por ciento de la población de China y Papúa Nueva Guinea.

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